ECUADOR.

ECUADORMAP

Y aquí estoy yo de vuelta, sentadita en mi estudio, trabajando relajadamente y bebiendo mi jugo refrescante y deleitándome con unos chifles ecuatorianos, de repente pienso que hoy no he visto las noticias y corro a abrir el twitter, los periódicos online de mi país y allí está, nuevamente sólo leo cosas malas… inundaciones monstruosas, delincuencia, caos, mucho caos y mi bebida refrescante y mis ricos chifles empiezan a ya no parecer tan ricos.

Hace una semana regresé de mi Ecuador,  estuve visitando a mi familia, esta vez fui sola, Markus lamentablemente no pudo acompañarme, pero tampoco iba a estar sola, iba a ver a mi FAMILIA! Claro, el viaje en avión se hace aburridísimo y yo que pertenezco al grupo de las “ojo abierto” dentro de los vuelos obviamente esta vez tampoco dormí mucho. La llegada a Guayaquil se hizo exactamente luego de 12 horas y 15 minutos de haberme subido al avión en Barajas (Madrid); ese momento en que el avión toca el suelo y dejas de ver todo desde arriba, las luces se nivelan y cuando te das cuenta ya estas allí, has aterrizado.

Es increíble como de olvidadizo puede llegar a ser el ser humano,  siempre que regreso a Guayaquil me vuelve  suceder…el calor me pega tanto pero tanto que siempre siento como si acabara de llegar de una maratón de miles de kilómetros hecha en plena selva tropical. Da igual que me lo repita semanas atrás: Julia, mentalízate, en Guayaquil, recuerdas? allí donde naciste? te acuerdas del calor? lo recuerdas, verdad?

Que mentalización ni que mentalización… una patada a la mentalización. El calor siempre me vuelve a golpear una y otra vez, no voy a mentir, es HORRIBLE!. Aquí en Europa muchas son las personas que cuando me han oído quejarme del calor me preguntan amablemente: Pero Julia? como así? acaso tu no naciste en una ciudad calurosa? deberías estar acostumbrada, no?

Mi respuesta casi siempre es la misma: El hecho de haber nacido en una ciudad tan pero tan bochornosa, calurosa, húmeda y caliente como Guayaquil no me hace amar el calor por sobretodas las cosas… AL CONTRARIO…es esa la misma razón por la que yo lo odio, porque he vivido muchos años ahí, he crecido acalorada y cada vez que hablan de calor a mi me empieza a picar todo. Soy alérgica al sol, al sudor, a la sensación de amanecer y acostarte y darte cuenta que todo el día has estado como metida dentro de un horno. Como pueden creer que alguien se acostumbre a algo tan HERMOSO como eso? como?

Estando en Ecuador hace unas semanas tuve mucho tiempo para reflexionar, la verdad es que si yo pudiera haría un monumento a los Guayaquileños… bueno a los ecuatorianos en realidad pero creo que los guayaquileños se lo merecerían un poquito más.  De verdad los admiro muchísimo, muchísimo. Vivir en una ciudad como Guayaquil es de valientes. No cualquiera puede hacerlo.

Primero está la situación climática… y es que no “sólo” hace un calor horrible todos los días del año, para colmo tiene que lidiar con inviernos lluviosos tremendos. No estoy hablando de esas lluvias fuertes que caen en madrid o en alguna ciudad de Europa de vez en cuando y que salen en los períodicos, estoy hablando de LLUVIAS, con mayúsculas, son lluvias que duran HORAS y tienen una intensidad tan pero tan fuerte que hasta los más valientes tiene que taparse los oídos por las descargas eléctricas y no hay nadie quien se salve que tener que pasar por una ciudad en caos, inundada, convertida en río. Pero la vida continúa, al día siguiente la gente igual debe salir a trabajar, no hay alarmas naranjas, ni amarillas ni tonterías, la gente se las arregla como puede, se suben los pantalones y salen porque sino trabajan no hay comida para el día siguiente.

Te parece que las lluvias, el calor y todo eso no es suficiente? Pues que te parece despertarte en medio de un terremoto?. Aquí en España hubo un temblorcito pequeñito, una cosita de segundos que mucha gente ni notó pero lo leía en twitter como el terremoto de madrid, mucha gente sí que se había dado cuenta y se asustó, claro, como es normal, yo también lo sentí y más que asustarme me dejó sorprendida porque como aquí no hay temblores…

Yo soy guayaquileña y como he vivido unos 25 años allí sé de lo que estoy hablando, he vivido muchos pero que muchos temblores, unos he sentido, otros, como diría mi sobrino, ni les he parado bola! Eso sí, en las escuelas, colegios y empresas siempre enseñan lo que hay que hacer en caso de temblor/terremoto. Recuerdo salir en fila del aula, un poco entre risas, claro, en la escuela todo es chiste,  burlas y siempre oímos lo de protegerse debajo de los escritorios o debajo de los arcos de las puertas, luego si es posible salir a un área abierta, etc etc etc.

Por cierto, mis papás se han cambiado de casa así que este viaje era también para ver la nueva casita y claro, todo es nuevo para mí…he tenido mi propio cuarto, todo muy lindo y cada día a las 6 en punto unos pajaritos escandalosos venían a despertarme. Poner la alarma? para qué? los pajaritos igual me despertaban todos los días…. salvo ESE día.

Mis papis salen a caminar todas las mañanas muy tempranito y ese día los oí cerrar la puerta… ví acostada desde la cama el reloj, eran las 6.10. Y los pajaritos? que raro, no habían jodido esa mañana? Había que aprovechar no? Así que me acurruqué otro poquito y me me dormí profundamente…. hasta que de repente oigo ese sonido, ese sonido sordo, opaco, que sólo puede ser un sonido que conozco.. el sonido de la tierra. Abro los ojos, ahora no sólo era el sonido, era todo y cuando digo todo era todo, porque a mi alrededor todo se movía, todo vibraba, las ventanas, los armarios, los objetos de decoración pero lo que da más miedo es sentir que la cama contigo encima también se mueve y ese sonido, ese sonido aterrador fue el que en realidad me hizo salir de un brinco fuera de la cama y salir corriendo por el corredor, como estaba en un segundo piso bajé corriendo las escaleras y ya abajo empecé a gritar buscando a mis padres, nadie respondía.

Estaba tan segura que al abrir la puerta principal de la casa vería un escenario que no me iba a gustar nada, casas caídas, calles abiertas, personas ensangrentadas y cual fue mi sorpresa que nada de esto ocurrió. En la calle no había nadie, las casas estaban bien puestas y yo era la única en ropa de dormir con cara de susto.

Lo primero que se me ocurrió fue que había tenido una pesadilla, una muy real por cierto, así que al volver a entrar en casa fui directo a encender la tv. No, no había sido pesadilla, los noticieros mañaneros hablaba de un fuerte sismo registrado en Guayaquil… al ratito sentí que mis padres llegaron a casa y empezaron las llamadas de teléfono entre familiares para saber si todos estabamos bien.  Yo que soy de las que soporta bien los temblores, admito que este fue sin duda el más fuerte que haya vivido jamás. Porque para que yo saliera corriendo? Eso nunca lo había hecho! Luego poco a poco fuimos enterándonos que el epicentro había sido justo debajo de la zona por donde viven mis padres. Había algunos reportes de casas agrietadas en el centro de la ciudad, una lámpara rota y mucha mucha gente asustada, incluso oí por ahí que había sido el sismo más fuerte de los últimos 20 años!

En mi familia todos entre risas y caras de asombro decían que justo tenía que pasar estando yo ahí de visita en Guayaquil, porque claro, para lo poco que voy de visita y zas! Algo de razón si que tienen. Menos mal que Markus no fué esta vez a Ecuador conmigo porque el pobre habría querido coger el próximo vuelo de vuelta a Europa lo antes posible. Cuando le conté el me decía: “Ah? y fue fuerte? oh! bueno, pero ya pasó, tranquila.” Porque claro, una cosa es oír o leer un relato y otra muy distinta es vivir ese momento y sé que a él no le habría hecho la menor gracia. Una cosa es un temblor cortito que nadie siente y otra es oír la tierra, ver que todo se mueve y que esta sensación horrible se mantiene durante 17 segundos!

Y yo no dejo de pensar en mis guayaquileños, en mis quiteños, en mis ecuatorianos. Que si no es un temblor, es un volcán, que si no es el volcán son las lluvias que lo destrozan todo. Y yo aquí sentada frente a mi ordenador, con mis chifles y mi jugo que se empiezan a mezclar con lágrimas de nostalgia y de resignación, porque aún bajo todas esas condiciones de mierda que tienen en Ecuador la gente vive feliz, orgullosa de su patria, de sus playas y sus montañas, de sus locros con papa y sus ceviches.

Y yo aquí tan lejos…

 

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5 responses to “ECUADOR.”

  1. Fanny Donoso Noboa says:

    y tú crees que el “madera de guerrero” es solo la letra de una canción? Jajajaja Así somos los guayaquileñ@s, y todos los ecuatorian@s en sí. Como en todo país hay problemas, panoramas no tan alentadores, pero esas ganas de vivir y salir adelante, no nos lo quita nadie, es lo que nos hace especiales.
    Tú eres un claro ejemplo de lo que es ser “madera de guerrero”, con tu historia de película jajaja. Sigues adelante, triunfando en todo lo que te propones, que si hay que hablar alemán, vengaa yo hablo, danés? pan comido jajajajja, y así, mi amiguita de banca de la escuela y colegio, está por allá haciendo fotos y le pagan jajaja, dando entrevistas, clases, toda una ARTISTA de la fotografía.
    Así que nada de lágrimas!!! que la vida se trata de eso, luchar y seguir viviendo..
    Te quiero amiga y fue lindo volvernos a ver esta vez, en nuestra ciudad de miércoles jajaja . f) Fanny Donoso Noboa.
    Pd: para que veas que si te leo, aunque nunca comente jeje, hoy tuve la necesidad de hacerlo.. un abrazote!!

    • Chaulafanita says:

      jajajajaja ay mi Fanny! Gracias por pasarte por aquí y leerme.
      Ahora por fin entiendo lo de “madera de guerrero” jajajaja esa sí estuvo buena jajajaja
      Me encantó poder verlas ese ratito, justo ayer estaba viendo todas las fotos que nos hicimos :)
      Un abrazote para tí!

  2. consuelo says:

    Cómo te entiendo,!! Acá en chile se la pasa temblando casi todas las semanas, por suerte las construcciones están hechas de manera especial y nunca pasa nada aunque sean grado 7 , pero el susto no se lo doy a nadie porque ni con la seguridad que la casa no se cae uno se queda tranquila :/
    y te creo Lo de los pajaritos, los animales no se como pero siempre saben cuando habrá temblor, si te contará todas las anécdotas no termino de escribir jjaja deberíamos tener ese super poder también
    Un abrazo, paz y Muchas Buenas vibras

  3. Sara says:

    Todo está muy bien (bueno me refiero al post)… Pero me hiciste llorar al final :)
    Un abrazo desde Quito!

  4. Eliza says:

    Hola es exactamente lo mismo que siento y que no logro entender viviendo aqui en Francia desde hace 8 anos, tal vez es la simplicidad de la vida, es lo que aprecio, no complicarse tanto, que nos lleva a estar felices en Ecuador y el estar apoyada por la familia saber que siempre tienes con quien contar. Cada vez que voy alli regreso recargada de buenas vibras pero tambien con nostalgia !!! Mucha suerte en tu trabajo!!!

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